Clavada en el imaginario popular, con pose fotogénica y ademán de estrella. Así conocemos todos a Los Ángeles, incluso antes de haberla conocido. Referente a todos los niveles, grandiosa, odiosa, tolerante, hortera y absolutamente imprescindible. Meretriz de la cultura, surtidora de palomitas y de momentos maravillosos a la luz de la gran pantalla. Aquí todo es posible, porque todo ha pasado, entre moteles de moqueta raída y hotelazos de abono VIP. Donde las camareras rubias esconden un sueño.
Después pondremos rumbo a Papeete, una glamorosa ciudad que recuerda con sus pasajes a escenas de la Costa Azul. Allí podremos contemplar la belleza de sus playas, la actividad de sus calles y la artesanía local, famosa alrededor del mundo.




